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Las fiscalizaciones dejaron los estantes vacíos




Es palpable el rastro que deja la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos en un establecimiento luego de fiscalizarlo. Neveras, vidrieras y anaqueles vacíos. También comerciantes abatidos y con temor. Así ha sucedido en la parroquia Candelaria.

“Me siento completamente desanimado. Yo trabajé bastante desde los 10 años de edad para estar donde estoy ahora, y es triste que ya no provoque seguir trabajando”, expresó el encargado de un negocio, que pidió no citar su nombre.

Los fiscales de la Sundde fueron el jueves y el viernes a su negocio. Verificaron los precios y los obligaron a cumplir con la lista de los 25 productos del Plan 50 que el gobierno reguló.

Luego de que el presidente Nicolás Maduro decretó el incremento salarial de 30 a 1.800 bolívares soberanos y prometió pagar el diferencial por 90 días, afirmó que ya no hay excusa para elevar los precios. Fue el 22 de agosto, día en el que el gobierno publicó la lista de los 25 rubros, cuando empezó el despliegue de funcionarios de la Sundde.

El encargado advirtió que las acciones pueden aumentar la posibilidad de que muchos establecimientos cierren.  “Esto se presta para que nadie compre mercancía, los distribuidores no despachen, porque todo el mundo va a tener miedo por los inventarios. Nadie va a querer invertir para perder”, añadió.

La ola de fiscalizaciones siguió arrasando con comercios ubicados en el oeste de Caracas. Ayer en la parroquia había aproximadamente 15 fiscales de la Sundde y 50 polinacionales, precisó uno de los agentes. “Nos ordenaron ver si tienen cosas acaparadas y verificar los precios”, indicó una policía.

Cuando la Superintendencia entró en una carnicería, el dueño le dijo: “Esto es lo que hay, revisen todo lo que ustedes quieran. Aquí no hay mercancía”. Las expendedoras de carne estaban vacías. Solo tenían panza, huesos y chuleta de cochino. Las charcuterías estaban igual.

El encargado de una panadería aseguró que en los últimos días ha habido dos inspecciones fuertes en el comercio. “Lo primero en lo que se enfocan es en los precios, fechas de vencimiento de productos, facturas, depósito, almacenes. Ellos ven una mercancía y piden inmediatamente la factura de eso”, refirió.

Como delincuentes. El 22 de agosto miembros de la Fuerza de Acciones Especiales detuvieron a Alejandro Quintana y Graciano La Rosa, gerente y subgerente, respectivamente, del supermercado Plan Suárez ubicado en Caurimare. El ministro de Interior y Justicia, Néstor Reverol, alegó que realizaron el operativo “tras denuncias hechas por aumento especulativo de precios contra el pueblo”.

Sin embargo, una empleada del establecimiento, que estuvo presente cuando se los llevaron, afirmó que los precios que tenían en los estantes estaban por debajo de los que fijó el gobierno, como el pollo y la carne. Dijo que estaban procesando la carne, picándola y pesándola, para volver a llenar la nevera, que quedó vacía tras las compras nerviosas. “Pero ellos dijeron que la tenían escondida. Son unos simples trabajadores como nosotros. Los trataron como unos delincuentes”, expresó.



EL NACIONAL

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