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Encuentran 5 cadáveres en descomposición en una trocha de la frontera con Colombia




Cinco cadáveres en descomposición han sido encontrados por las autoridades colombianas con signos de tortura en la última semana. Hasta el momento las investigaciones adelantan algunas identidades y el posible móvil de los crímenes que mantienen en zozobra a los habitantes de la zona.
Este miércoles al mediodía dos cadáveres, cuyo sexo no se ha podido precisar dado su avanzado estado de descomposición, fueron localizados por las autoridades policiales colombianas en la trocha fronteriza La Marina.

Cabe destacar que en dicha trocha, entre el municipio Bolívar y Villa del Rosario, el pasado sábado localizaron otros tres cuerpos, específicamente los de dos hombres y una mujer, asesinados a golpes y tiros, por lo que no descartan que estos nuevos cuerpos estén de alguna manera relacionados con ese triple crimen, en virtud del grado de descomposición que presentan, cuya data de muerte corresponde con ese lapso de tiempo.

Hasta este jueves, la identidad de las víctimas no había sido determinada. En relación al nuevo hallazgo, diario La Opinión reseñó que, “por ahora, el temor se apodera de los habitantes y transeúntes de esta zona de frontera, por los constantes homicidios y la presencia de grupos armados ilegales que delinquen en La Parada”.

Añadió además que miembros de la Seccional de Investigación Criminal (Sijin), de la Policía de Cúcuta, practicaron el levantamiento y el posterior traslado al Instituto de Medicina Legal.

Como se recordará, el pasado sábado fueron encontrados tres cuerpos en la misma zona, dos colombianos – entre los que se cuenta una mujer- y un venezolano.

En ese caso, las víctimas fueron Paulina Betava, de 45 años, residente en Villa del Rosario, dedicada al comercio de contrabando de carne, a quien le dispararon en ambos ojos. También fue hallado el colombiano Yen Rodríguez, de 27 años, oriundo de Villa Caro, y el venezolano Javier Enrique Quintero, domiciliado en una invasión de San Antonio del Táchira, ambos eran “maleteros” y supuestamente habían sido contratados por Betava para que les llevara carne desde Venezuela hasta Colombia.

Por otra parte, en cuanto a una nota o cartel que la policía halló sobre uno de estos tres cuerpos, cuyo escrito infería que el crimen era obra del ELN, las autoridades neogranadinas descartaron esta posibilidad, endosándole la autoría al hampa común.

La Nación

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